Ingeniería
El problema del motor rotativo que Mazda nunca terminó de resolver (y por qué siguió adelante)
Sesenta años de ingeniería sobre el mismo punto débil del motor rotativo.

1961: Mazda apuesta por el rotativo
Firma una licencia con NSU para producir el motor Wankel. Nadie sabía todavía cuán grave era el problema del sello.

El sello de vértice
En cada punta del rotor, sella la cámara de combustión bajo presión extrema. Vibración, fuga de gases y desgaste lo atacan sin descanso.

1963: los 47 Ronin
Mazda forma un equipo de 47 ingenieros, liderado por Kenichi Yamamoto, para llevar el motor rotativo a producción.

1967: un problema resuelto
Antes del Cosmo 110S, Mazda elimina las marcas de traqueteo del sello. El desgaste, en cambio, nunca desaparece del todo.

1967-1969: NSU no resiste
El Ro 80 fallaba tan seguido que sus dueños contaban con los dedos cuántos motores habían cambiado. En 1969, Volkswagen absorbe a NSU en quiebra.

Décadas de rediseño
De 1970 a 2007, Mazda ajusta el sello de vértice una y otra vez. En el Renesis, la lubricación desigual sigue desgastando primero el centro del sello.

2023: el mismo sello, otra vez
El motor 8C del MX-30 R-EV aumenta el sello de 2.0 a 2.5 mm y suma un nuevo recubrimiento. La solución sigue siendo gestión, no eliminación.

Sesenta años, el mismo desafío
En 2024, Mazda reactiva su grupo de desarrollo rotativo. El sello de vértice sigue siendo el corazón del problema.

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